Publicada el Miércoles, 7 de Noviembre de 2012

Ciclo 'Conversaciones 25 Solasaldiak'

Los especialistas Roderic Guigó, Cristóbal Belda y Carlos Martínez han debatido en torno a los desafíos y oportunidades que plantea el conocimiento del genoma

La pregunta ¿Qué desafíos y oportunidades plantea el conocimiento del genoma?” abrió la tercera de las mesas redondas del ciclo “Conversaciones 25 Solasaldiak”, programadas con motivo del veinticinco aniversario de la Universidad Pública de Navarra. Los expertos hicieron hincapié en las enormes posibilidades que se abren con la decodificación del genoma (el conjunto de instrucciones que determinan las características de cada individuo) y, aunque reconocieron que “estamos en el inicio, comenzando a comprender cómo funciona”, coincidieron en que “el reto que se abre ahora es lograr una medicina predictiva, personalizada y preventiva, que en algunas circunstancias ya es posible”.


La sesión estuvo coordinada por Iñigo Lasa Uzcudun, catedrático de Microbiología de la UPNA y los ponentes invitados fueron Carlos Martínez Alonso, responsable de la unidad de Biología de células madre del Centro Nacional de Biotecnología de Madrid; Roderic Guigó Serra, responsable del desarrollo de métodos computacionales para el proyecto mundial del análisis del genoma humano (ENCODE); y Cristóbal Belda Iniesta, responsable de la unidad de Biomarcadores y Terapias Experimentales del Cáncer en el Hospital Universitario La Paz.
 

Martínez Alonso se refirió a dos grandes hitos que, desde el punto de vista del conocimiento, han sido claves en el desarrollo de la humanidad: el primero, la creación de vacunas y antibióticos, que permitió duplicar la expectativa de vida; el segundo, la decodificación del genoma, “que nos permite comprender mejor el proceso vital: la gente, ahora, se muere no de infecciones sino de enfermedades que surgen de mutaciones de nuestro propio ADN”. Así, explicó que “ya sabemos que hay enfermedades, como un tipo concreto de melanoma, en las que identificar una mutación es esencial para aplicar un tratamiento que funcione específicamente”. En ese contexto, se refirió al reto que se abre con la decodificación del genoma, “la llamada medicina de las tres pes: predictiva, personalizada y preventiva”.
 

Guigó Serra apuntó a otra gran revolución que estamos viviendo en el campo de la biología: “es una revolución tecnológica que nos permite, a través de la computación, ver el genoma, el inicio de la vida, cómo se combinan las moléculas”. Recalcó que estamos empezando a saber cómo funciona el genoma y “aunque en un principio todos éramos muy optimistas sobre los logros que esto permitiría, ahora somos conscientes de que todo es enormemente más complejo”. Aun así, apuntó que “en este momento la información genómica puede contribuir a una sanidad mejor y a un mejor tratamiento de las enfermedades, y puede suponer ya ahora un ahorro en el sistema sanitario”.
 

Por su parte, el doctor Cristóbal Belda, miembro del equipo médico que intervino en el tratamiento de la enfermedad de Severiano Ballesteros, centró su intervención en dos aspectos: la posibilidad real de aplicar terapias personalizadas y la consiguiente capacidad del sistema público de salud para ser eficaz y sostenible. “El reto —planteó— es si somos capaces de transportar todo ese conocimiento para que el sistema de salud aplique los mejores tratamientos al paciente concreto y en el momento adecuado”; y su respuesta fue que “el sistema público de salud, bien orientado y aplicado, sí es capaz de financiar la medicina personalizada, ser sostenible y optimizar los recursos”.
 

Los ponentes se refirieron también a otras cuestiones paralelas: cómo podrá utilizarse la información sobre el genoma, quién podrá tener acceso a esa información, potenciales uso que con ella puedan realizarse, etc. “La ciencia —señaló Carlos Martínez— va a seguir avanzando, pero es la sociedad la que debe establecer el marco para usar todo ese conocimiento generado”