Noiz argitaratua Asteartea, 2013.eko Irailak 24

Un debate sobre 'Crisis, instituciones y clase política' abre el ciclo Conversaciones Solasaldiak

El mal funcionamiento de los sistemas de control y rendición de cuentas y la carencia de valores lastran la política española, azotada por la recesión y la falta de Europa

Un debate sobre la afección de la recesión en las instituciones y la clase política ha abierto hoy ‘Conversaciones 25 Solasaldiak’, un ciclo de mesas redondas organizado por la Cámara y la UPNA para, en el marco del convenio entre el Legislativo y la institución académica, abordar diversas temáticas de interés social y científico, comenzando por la actual crisis de gobernación, materia escogida para el primero de los cuatro coloquios programados.

 

Coordinada por Martín Razquin Lizarraga, catedrático de Derecho Administrativo de la UPNA, esta primera conferencia ha contado con la participación de José Antonio Gómez Yáñez, sociólogo y profesor asociado de Sociología en la Universidad Carlos III; Rafael Giménez Asensio, catedrático de Derecho Constitucional y director de la Fundación Democracia y Gobierno Global; y María José Martínez Iglesias, miembro del Gabinete de la Presidencia del Parlamento Europeo.

 

Martín Razquin ha sido el encargado de introducir y contextualizar la conferencia inaugural, y lo ha hecho glosando el origen de una “crisis financiera que ha derivado en un crac económico que ha alcanzado a todos los ámbitos productivos, salpicando a la sociedad y poniendo de relieve que, si bien la clase política no ha dado ejemplo, el problema radica más en la irresponsable actuación de los directivos bancarios”.

 

Así, tras poner de relieve la “pérdida de soberanía” de los Estados y su “dependencia de organizaciones supranacionales que ofrecen ayudas a cambio de reformas económicas y estructurales”, Martín Razquin ha cedido la palabra a María José Martínez, quien ha señalado que “entre las muchas víctimas de esta crisis se encuentra la idea de Europa”. Y es que, a su entender, “la falta de respuestas adecuadas en tiempo apropiado ha puesto de manifiesto que la unión monetaria nació coja, sin el debido acompañamiento de una unión económica”.

 

Al hilo de lo apuntado, Martínez ha advertido sobre la “ausencia de competencias que subyace tras la incapacidad de la Unión Europea para tomar decisiones. En estos tres últimos años se ha hecho mucho por generar niveles de confianza, pero se echa en falta un fondo de apoyo a los Estados en dificultades para evitar que sus debilidades se trasladen al resto. Se han retorcido las posibilidades del Tratado, pero con pocos resultados”.

 

Desde un punto de vista institucional, Rafael Giménez, que ha hablado de España como paradigma de crisis económica (sobre todo fiscal), institucional y política, ha puesto el acento en el “mal funcionamiento de los sistemas de control y rendición de cuentas”, así como en la “carencia de valores, porque sin ética pública las leyes, por mucho que se reformen, se incumplen”.

 

A ese respecto, Giménez ha precisado que, si bien “España no es un país corrupto en origen”, el papel de la política continúa siendo de” intermediación, de captación de rentas y reparto de prebendas. Hay mucha corrupción y canibalización de las Administraciones Públicas. La solución pasa por eliminar el control de las instituciones por parte de los partidos, de lo contrario no hay salida”.

 

En la misma línea, José Antonio Gómez ha subrayado la “frustración” colectiva ligada a las prácticas de “amiguismo y corrupción que, a una escala vergonzosa, manchan a todas las instituciones del Estado. La élite política y sindical no ha querido ver porque le iba bien y después de 35 años esa inercia ha traído problemas gravísimos”.

 

Para Gómez, la solución a esa trayectoria decadente, producto de un “diseño institucional defectuoso” agravado por el “comportamiento irresponsable de las direcciones de los partidos”, pasa por la aprobación de una “Ley de Partidos capaz de garantizar un funcionamiento democrático. Los partidos, que entre 2000 y 2008 han hecho una dejación absoluta de la política, han sido incapaces de autorregularse. Hay que generalizar las elecciones para todos los cargos públicos. Depender del voto de los afiliados, además del de los ciudadanos, lo cambiaría todo”, ha sentenciado.

 

La conferencia, que ha tenido al periodista Mikel Donazar en labores de moderador, ha contado con la asistencia de Alberto Catalán, Presidente del Parlamento, además de parlamentarios de diversos grupos y el Defensor del Pueblo, Javier Enériz.

 

La próxima mesa redonda tendrá lugar el 15 de octubre y girará en torno a la cuestión “A más ejercicio menos enfermedades y gasto en farmacia, ¿A qué esperamos?” Coordinará la sesión el catedrático de Fisioterapia de la UPNA Mikel Izquierdo Redín, y los invitados serán Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe; Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático de Medicina y Salud Pública en la Universidad Autonómica de Madrid; y Elena Andradas Aragonés, subdirectora general de Promoción de la Salud y Epidemiología del Ministerio de Sanidad.